martes, 26 de abril de 2016
Clase 25/04/2016
Los sesgos son esa variante en la población que se debe evaluar o analizar, cada paciente es diferente así como las causas de patologías y diversas situaciones, como por ejemplo el descubrimiento de los rayos X, la penicilina, meros accidentes, por los sesgos estamos conscientes de que no hay absolutos, las variantes son tantas que solo se puede tratar de establecer características en común que se espera causen algo más no es forzoso que sea verdad.
En la actualidad las dos corrientes que existen para la investigación están en constante pelea ya que una nos muestra que la importancia reside en lo que ocurre como imprevisto mientras que la otra habla de lo que ocurre bajo circunstancias controladas, hecho mediante un método.
Ante las constates diferencias entre los datos y la información surge el margen de error que va de 7-9.
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La mayoría de las decisiones clínicas no están basadas exclusivamente en datos científicos. No hay suficientes ensayos aleatorios o estudios epidemiológicos para orientar todas las decisiones clínicas ni siquiera para la mayoría de ellas.Los estudios que muestran los beneficios de las pruebas analíticas son casi inexistentes. No tenemos ninguna base empírica para la elección de los intervalos para visitar a los pacientes que está recibiendo isoniacida o para la programación de las pruebas de electrolitos en pacientes que está tomando diuréticos. Elegimos las pruebas y los intervalos de visita de forma bastante arbitraria porque no hay ninguna información fiable. Los beneficios de las terapias farmacológicas han sido en teoría probados en ensayos aleatorizados. Sin embargo, las preguntas sobre cual es el mejor medicamento para un paciente particular, la duración óptima de la terapia, y el umbral de gravedad exacto en el que deberíamos iniciar la terapia, rara vez son contestadas por estos estudios. Sólo en raras ocasiones los tamaños de muestras de los estudios científicos son lo suficientemente grandes como para tomar en consideración algunos de los factores del paciente (por ejemplo, la edad, sexo, comorbilidad, etc.) que modifican los riesgos y beneficios de una terapia.
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